Un libro que es un legado a las generaciones futuras

Mi padre hojea su libro para estar en compañía de sus personajes.

Cuando era pequeña, mis padres tenían una casa rural donde nos juntábamos con toda la familia cada vez que se presentaba la oportunidad: fines de semanas, cumpleaños, celebraciones veraniegas, la temporada de las castañas o de los espárragos… Mis recuerdos más bonitos de mi infancia tienen este marco. 


En estos recuerdos mi padre siempre está haciendo algo: cortando el césped, recogiendo leña para el fuego (la casa era antigua y no tenía calefacción), preparando la barbacoa. No paraba ni un segundo y lo hacía todo con la sonrisa puesta, feliz de estar creando las condiciones para que la tribu de mi infancia - primos, tíos, amigos - pudiera disfrutar de la experiencia.

Un regalo especial por su 70 cumpleaños

Él es así, generosidad pura. Y esta anécdota de la casa rural captura solo el 1% de su bondad. Lo que más admiro de esta faceta suya es que es pura de verdad, totalmente desinteresada. No es fácil dar las gracias adecuadamente a una persona así: siempre los demás por delante. Lo hemos intentado, a lo largo del tiempo, con regalos grandes y pequeños. 

Pero nunca parecía suficiente. No a sus ojos, por supuesto. De hecho estoy segura de que si le regalara un dibujo como cuando iba a la guardería, le parecería el mejor regalo del mundo. Es un tema más mío: con la edad adulta creo que llega más fuerte este sentimiento de devolver algo del amor que nos han dado nuestros padres.

Este es el resultado: un libro que contiene la historia de mi padre.

Por eso, por su 70 cumpleaños, he decidido “tirar la casa por la ventana” con la idea de devolverle aunque solo una mínima parte de todos sus esfuerzos, he juntado a familiares y amigos para escribir su historia. 

Por supuesto este esfuerzo titánico de cuñados, sobrinos, amigos y primos nos ha ayudado a recuperar anécdotas y fotos que se habían quedado en la antesala del olvido. Porque uno de los objetivos principales de Book-à-Porter es precisamente esto: poner los recuerdos negro sobre blanco para conservar la memoria. 

Sin embargo, la sorpresa más grata ha sido la avalancha de agradecimientos que ha “llovido” por parte de todos: cada uno de los escritores ha aprovechado el libro para dar las gracias precisamente por todos esos gestos desintegrados que, por lo visto, no habían pasado nada desapercibidos.

Es muy bonito ver mis sobrinos leer el “libro de abuelo” junto a él.

Por eso he empezado contando las anécdotas de la casa rural. Nuestras vidas están llenas de esos pequeños gestos de afecto que, en realidad, tienen una importancia mucho más grande de lo que pensamos. Y merecen un espacio propio. Estoy la mar de contenta y orgullosa de que se haya creado este espacio para mi padre. 

Y este libro, que nació para expresar un gracias colectivo, ha adquirido con el tiempo un papel incluso más especial. Mi padre a veces saca el libro y lo hojea - creo que más para estar en compañía de los personajes que por narcisismo - y mis sobrinos, intrigados, se acercan y le preguntan esto o aquello. Es muy bonitos verlos leer juntos “la historia del abuelo.”

Esto confirma una de las hipótesis a partir de la que se ha creado Book-à-Porter: para dejar un legado a las futuras generaciones. La idea de preservar nuestras experiencias a través de libros a medida es un acto de altruismo. Al crear una plataforma que facilite capturar las historia de nuestras vidas tan extraordinariamente únicas, construimos un puente entre el presente y el futuro, garantizando que el legado de valores que se transmite hoy no se pierda con el paso del tiempo, sino que se conserve, se valore y se aproveche por aquellos que vendrán después de nosotros.

 

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El alma de los libros, una historia de materiales